Mindfulness, no apego y compasión: y su impacto en depresión, ansiedad y estrés

Raziel Tovar

noviembre 25, 2019

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compasion y mindfulness

Este artículo es la versión digital del capítulo 21 publicado en el libro La Investigación Psicológica por la Universidad Autónoma de Yucatán, 2017. Autores: Raziel Tovar y Arnoldo Téllez-López.

RESUMEN (abstract)

Mindfulness es la capacidad de mantener la atención en la experiencia del momento presente, observando con aceptación el modo en que surgen los propios fenómenos cognitivos, evitando los extremos de la sobreidentificación y la disociación. Mindfulness es eficaz en la reducción de trastornos como depresión, ansiedad o estrés crónico. No apego y compasión se relacionan con mindfulness. No apego es una relativa ausencia de fijación o aferramiento a ideas, imágenes u objetos sensoriales. Compasión es la capacidad de observar el sufrimiento de otros motivado por el deseo de ayudarles a eliminarlo.

Objetivo: examinar la relación de mindfulness con no apego y compasión, así como estos con depresión, ansiedad y estrés.

Diseño: es no experimental y descriptivo.

Participantes: 167 adultos conformados por meditadores y no meditadores.

Instrumentos utilizados fueron la Escala de Atención Plena, Escala de No Apego, Escala Santa Clara de Compasión y DASS-21.

Procedimiento empleado fue mediante una invitación abierta en línea. Para el análisis estadístico se utilizaron las pruebas no paramétricas de Spearman, U de Mann-Whitney y Kruskal Wallis.

Resultados: Se encontró una relación positiva entre el mindfulness y el no apego, así como una relación negativa entre estas variables respecto a depresión, ansiedad y estrés. La compasión sólo mostró una relación positiva con el no apego, aunque débil. Pareciera ser que el mindfulness influye en el desarrollo del no apego, pero no necesariamente para cultivar compasión hacia otros. Mayores niveles en mindfulness y no apego se relacionan con menores niveles en depresión ansiedad y estrés.

Palabras clave: mindfulness, no apego, compasión, depresión, estrés

 

 

 

 


INTRODUCCIÓN

Mindfulness es la capacidad de llevar la consciencia a la experiencia presente, observando con aceptación el flujo de los propios pensamientos y sensaciones momento a momento, mediante la regulación y sostenimiento de la atención.

Mindfulness es un tipo de meditación, por lo que en esencia mindfulness se refiera a una práctica que, dependiendo del contexto, puede referirse a una práctica clínica o espiritual. No obstante, algunos autores consideran que mindfulness no es necesariamente una práctica de meditación sino un tipo de atención. Aunque existen muchos tipos de meditación, mindfulness ha tomado gran relevancia en la medicina y la psicología durante las últimas décadas.

Esta creciente popularidad es quizás debido al gran interés por parte de los investigadores que han publicado números estudios de neurociencia respaldando no solo su efectividad clínica, sino también, los benéficos efectos a nivel fisiológico y cerebral que puede producir la práctica de mindfulness.
En México el concepto de mindfulness no es muy conocido, sin embargo, en países como Inglaterra, Estados Unidos, España, entre otros, cuenta con una gran aceptación dentro del ámbito de la salud. También ha tomada gran relevancia en el área de la educación y el sector empresarial.

Si bien existen diferentes modos de practicar mindfulness con fines terapéuticos, una de las intervenciones más utilizadas es la implementación del programa de reducción de estrés basado en mindfulness conocido en inglés como mindfulness-bases stress reduction (MBSR) diseñado por el Dr. Jon Kabat-Zinn en 1979 en la Universidad de Massachusetts. El MBSR es un protocolo clínico estandarizado conformado por 8 sesiones (normalmente una por semana) y un día de retiro. En este programa los participantes practican diferentes técnicas de mindfulness de forma intensiva durante dos meses.

El MBSR es utilizado ampliamente en más de 740 hospitales y clínicas alrededor del mundo (University of Massachusetts Medical Schools, 2015). Existen otros programas de mindfulness que toman como modelo el MBSR, como por ejemplo la terapia cognitiva basada en mindfulness (TCBM). Este programa es utilizado en paciente con depresión para evitar recaídas y también para reducir síntomas de ansiedad. La TCBM es una intervención prioritaria en el sistema de salud del Reino Unido (National Institute for Health and Care Excellence, 2009).

De acuerdo con el reporta nacional de salud de Estados Unidos, el 8% de la población adulta (18 millones) reportó utilizar algún tipo de meditación incluyendo mindfulness como método complementario para la salud, así como el uso del MBSR (Clarke, Black, Stussman, Barnes, & Nahin, 2015).

Debido a que en los últimos años la popularidad de mindfulness ha sido tan notoria algunos han criticado el sobreuso de esta práctica y señalan que no es más que una moda pasajera. Sin embargo, desde el año 2002 el número de publicaciones científicas se ha incrementado exponencialmente y parece ser que esta tendencia aún se mantiene. Actualmente existen más de 4,000 estudios sobre mindfulness. Tan solo en el año 2016 se publicaron 667 estudios (American Mindfulness Research Association, 2017).

Intervenciones clínicas han demostrado que la práctica de mindfulness influye positivamente en indicadores de salud mental como bienestar psicológico, o satisfacción por la vida (Kong, Wang, & Zhao, 2014). Por otro lado, mindfulness se ha relacionado negativamente con trastornos afectivos como depresión, ansiedad o estrés crónico (Segal, Williams & Teasdale, 2015).

Mindfulness no solo produce efectos cuando se práctica, también se ha observado que esos efectos pueden perdurar desde días hasta años en función de la dosis y frecuencia. Por lo tanto, mindfulness también puede entenderse como un estado o rasgo (Baer et al., 2006).

Los cambios y efectos que mindfulness produce han sido medidos de distintos modos, por ejemplo, para medir la disposición de mindfulness se han utilizado encuestas como el Mindfulness Awareness Attention Scale (MAAS) o el Five Facet Mindfulness Questionnaire (FFMQ). Aunque existen otros instrumentos de autoreporte estos son probablemente los más utilizados.

A nivel fisiológico los efectos de la práctica de mindfulness han sido medidos utilizando electroencefalograma (Howells et al., 2012), resonancia magnética funcional (Lutz et al., 2014) e indicadores biológicos como la presión arterial, cortisol, células inmunológicas, telomerasa (Jacobs et al., 2011) entre otros.

Justificación

Si bien es importante estudiar los efectos que pueden relacionarse con la práctica de mindfulness, aún no se conoce con exactitud los mecanismo físicos ni psicológicos mediante los cuales mindfulness produce sus efectos, sin embargo, existen diferentes modelos explicativos que nos ofrecen aproximaciones teóricas de gran utilidad para la comprensión de este fenómeno.

Uno de estos modelos es el de Brown, Ryan y Creswell (2007). Ellos proponen que el modo en que mindfulness produce sus efectos benéficos a la salud es mediante la integración de los siguientes procesos; a) introspección, b) exposición, c) funcionamiento incrementado del cuerpo-mente y d) no apego.
De estos cuatro factores es de nuestro principal interés el no apego. Mindfulness es una práctica que se originó hace más de 2,500 años dentro del budismo. En el budismo la práctica de mindfulness tiene el objetivo de calmar y pacificar la mente. Sin embargo, el sistema de enseñanzas budistas, mindfulness no es una práctica aislada, sino que está estrechamente relacionada con el cultivo de otros estados mentales como el no apego y la compasión.

En la psicología occidental el no apego puede confundirse con un estado de apatía o indiferencia. No obstante, en la psicología budista, el no apego es una cualidad subjetiva libre de aferramiento que permite a la persona experimentar paz mental y que normalmente se cultiva en conjunto con la compasión.
En la psicología contemporánea, el no apego es definido como una manera flexible y equilibrada de relacionarse con las experiencias propias sin aferrarse a ellas o suprimirlas. (Sahdra, Ciarrochi, Parker, Marshall, & Heaven, 2015).

El objetivo de este estudio es analizar si existe una relación entre mindfulness, no apego y compasión. Así mismo, se busca conocer si estas tres variables muestran a su vez una relación negativa respecto con depresión, ansiedad y estrés.

Es importante conocer si existe una relación entre mindfulness, no apego y compasión, pues de ser así, se podría sugerir que los programas de mindfulness busquen desarrollar intencionalmente el no apego y la compasión para potenciar sus efectos en la salud.

MARCO TEÓRICO

¿Qué es mindfulness?

Mindfulness es una palabra inglesa que ha sido traducido al español como atención plena y de otros modos similares. No obstante, mindfulness a su vez es una traducción de la palabra sati de la lengua pali (Wilson, 2014). Debido a que la traducción de mindfulness implica en gran parte la pérdida de su significado raíz, consideramos que es más pertinente usar el concepto de mindfulness sin traducirlo al español, ya que referirse a este como atención plena implicaría una mayor reducción de su significado original.
Una de las definiciones más aceptadas de mindfulness se refiere a la conciencia que emerge mediante la atención con intención, en el momento presente, con una actitud no evaluativa de la experiencia momento a momento (Kabat-Zinn, 2003).

Aunque esta definición engloba en términos generales el significado de mindfulness, deja de lado algunos elementos importantes necesarios para comprender cómo es que la práctica de mindfulness puede influir positivamente en la salud de las personas.

Desde el punto de vista de una psicología cognitiva mindfulness es un proceso de autorregulación de la atención que involucra atención sostenida y la inhibición de procesos rumiativos, adoptando una actitud de aceptación hacia la propia experiencia del momento presente (Bishop et al., 2004).

Con esta segunda definición podemos percatarnos que, por un lado, mindfulness implica no solo llevar la atención al momento presente, sino también el uso de una metacognición o descentramiento que permite al practicante observar los propios fenómenos cognitivos sin la necesidad de identificarse con ellos (Hayes-Skelton & Graham, 2013).

Este proceso mediante el cual los propios fenómenos cognitivos, pensamientos o sensaciones son observados como meros objetos en vez de hechos reales ha sido llamado descentramiento (Safran & Segal, 1990) y está muy relacionado con la conciencia metacognitiva (Teasdale et al., 2002).

El descentramiento es un concepto que comparte mucha similitud con el no apego en el sentido en que ambos son cualidades mentales que permiten evitar el extremo de la sobreidentificación con respecto a los propios fenómenos cognitivos.

Por lo anterior consideramos que una de las definiciones más acertadas es la propuesta por Neff (2003) al referirse a mindfulness como un estado mental equilibrado que evita los extremos de la sobreidentificación y disociación de las experiencias, con una visión clara y aceptación de los fenómenos cognitivos que surgen momento a momento.

Como hemos revisado en las definiciones de mindfulness, alguno de los elementos más relevantes son atención, autorregulación, descentramiento y metacognición. A continuación, revisamos algunos modelos explicativos de cómo mindfulness produce efectos positivos en la salud.

Modelos explicativos de mindfulness

Baer et al., (2006) proponen un modelo que considera que mindfulness posee cinco componentes relacionados con la cualidad o el modo en que se percibe la experiencia del momento presente; a) actuar con atención, b) no reactividad c) no juicio d) describir y, e) observar.

De estos cinco subfactores, los que más fuerte correlación mostraron en el modelo de Baer con respecto a mindfulness son el actuar con atención y la no reactividad. La no reactividad ante los estímulos físicos y mentales de la propia experiencia, es una cualidad muy relacionada con el no apego.

Por lo tanto, en el modelo de Brown, Ryan y Creswell (2007) que se mencionó anteriormente en la introducción, el no apego es uno de los procesos que se proponen están asociados con la práctica de mindfulness, en conjunto con la introspección, una mayor consciencia corporal y la exposición a los propios fenómenos cognitivos.

Por otro lado, también se han formulado modelos explicativos desde una perspectiva neuropsicológica. Hözel et al., (2011) sugieren un modelo que considera los siguientes mecanismos de acción en asociación con cambios observables en diferentes áreas del cerebro: a) regulación de la atención; asociada a la corteza anterior del cíngulo y el núcleo estriado, b) consciencia corporal; asociada a la ínsula y la unión temporo-parietal, c) regulación emocional; asociada a regiones de la corteza prefrontal, el hipocampo y la amígdala, y c) cambios en la perspectiva del yo; asociado a la corteza prefrontal medial, la corteza posterior del cíngulo, la ínsula y la unión temporo-parietal.

Considerando estos tres modelos explicativos de los diferentes mecanismos de acción de mindfulness, podemos advertir que el modo en que mindfulness beneficia a la salud es debido tanto por cambios psicológicos como cerebrales.

No apego

En el modelo de Hözel et al., uno de los procesos implicados en la práctica de mindfulness es el cambio de perspectiva del yo. Esta cualidad se refiere a la capacidad subjetiva de poder cambiar la imagen del yo con la que normalmente nos identificamos, o expresado de otro modo, un descentramiento equilibrado del yo.

La capacidad metacognitiva para poder realizar un cambio en la perspectiva del yo está muy asociada con una de las concepciones contemporáneas de el no apego, el cual se refiere a una cualidad subjetiva que se caracteriza por una relativa ausencia de fijación de ideas, imágenes o hacia objetos sensoriales. (Sahdra, Shaver & Brown 2010).

El no apego también es definido como un estado mental ecuánime, flexible y receptivo contrario a un estado mental rígido, ansioso y de aferramiento. Al igual que mindfulness, el no apego se ha relacionado positivamente con variables como satisfacción con la vida o la generosidad y negativamente con neuroticismo, depresión, ansiedad y estrés (Sahdra, Shaver & Brown, 2010).

Tomando en cuenta que el cambio de la perspectiva del yo está asociada con cambios en diferentes regiones cerebrales, es probable que el no apego influye también sobre alguna de esas áreas como por ejemplo la corteza prefrontal medial.

De acuerdo con las enseñanzas budistas, el no apego es un componente muy importante en la práctica de la meditación, pues de acuerdo a estas enseñanzas, es debido al apego incontrolado que solemos identificarnos o experimentar fijación a estados mentales negativos como depresión, ansiedad y otros.

Compasión

En la psicología contemporánea la compasión también se ha relacionado con mindfulness. Se han desarrollado diferentes protocolos clínicos que integran mindfulness y la autocompasión como el Mindful Self-Compassion Program que ha demostrado ser útil para el desarrollo de estas cualidades, así como mejorando el bienestar general y disminuyendo estrés, ansiedad y depresión (Neff & Germer, 2013). Sin embargo, la mayoría de los estudios de mindfulness y compasión, suelen estar más orientados hacia el estudio de la autocompasión.

En términos generales, la compasión es un estado mental capaz de observar el sufrimiento de otros seres motivado por el deseo de ayudarles a disminuirlo o eliminarlo. Por otro lado, la autocompasión puede ser entendida como una forma amable y bondadosa de relacionarse con uno mismo.

Si bien en ambos casos se busca eliminar el sufrimiento, en la compasión el objeto principal son los demás, mientras que en la autocompasión es uno mismo.

Varios autores consideran que la compasión, además de estar motivada por el deseo de eliminar el sufrimiento, implica la capacidad para tolerar sentimientos o emociones desagradables (Strauss et al., 2016). Por ejemplo, Feldman y Kuyken (2011), definen la compasión como una mente que reconoce la universalidad del dolor en la experiencia humana, y la capacidad para afrontar el dolor con amabilidad, empatía, ecuanimidad y paciencia. Por otro lado, Pommier (2010) sugiere que la compasión se compone de tres elementos: bondad, mindfulness y humanidad compartida.

Así pues, mindfulness, no apego y compasión, si bien son constructos diferenciables entre sí, en sus definiciones se puede observar que comparten elementos similares, siendo el principal factor en común, la capacidad para poder estar presente con experiencias, pensamientos o sensaciones desagradables sin la necesidad de verse afectado negativamente por estos y manteniéndose al mismo tiempo, receptivo a las experiencias positivas.

 

MÉTODO

Diseño

Se utilizó un diseño no experimental, descriptivo y de tipo transversal. Para el análisis estadístico se utilizaron pruebas no paramétricas ya que las variables mostraron tener una distribución no normal en base al test de Kolmogórov-Smirnov. Se realizaron correlaciones con la prueba de Spearman y se utilizaron las pruebas U de Mann-Whitney y Kruskal Wallis para comparar si hay diferencias entre los grupos conforme a sus características sociodemográficas.

Participantes

La muestra se conformó por 167 participantes que completaron en línea de forma voluntaria un cuestionario de información sociodemográfica y cuatro instrumentos tipo Likert. La edad promedio de los participantes fue de 32 años (DS = 8.8). El promedio de años de escolaridad fue de 18.3 (DS = 3.5). 118 son mujeres, 45 hombres y 4 prefirieron no especificar género. 109 indicaron estar estudiando mientras que 57 no lo hacían. 110 reportaron estar trabajando y 57 no lo hacían. Si bien no se recabo la información sobre la nacionalidad de los participantes, los grupos en donde se aplicaron las encuestas están conformados en su mayoría por mexicanos.

Además, se les hizo tres preguntas con opción de responder sí, algo o no. Respecto a practicar alguna creencia religiosa o espiritual, 61 contestaron sí, 26 algo y 80 no. Practicar algún tipo de meditación, 45 sí, 17 algo y 105 no. Haber conocido o escuchado sobre mindfulness anteriormente, 83 sí, 17 algo y 67 no.

Objetivos

• Analizar la relación entre mindfulness, no apego y compasión.
• Analizar la relación de mindfulness, no apego y compasión respectivamente con depresión, ansiedad y estrés.

Instrumentos

Cuestionario sociodemográfico. Este instrumento fue diseñado para ser utilizado exclusivamente en este estudio. Se les solicitó a los participantes reportar su edad, años de escolaridad y género, en esta última con la opción de no especificar si así lo deseaban. Se les preguntó si al momento de llenar la encuesta trabajaban y si estudiaban, ambas con opción de responder sí o no. Adicionalmente se les realizó tres preguntas en donde podía contestar sí, algo o no, para conocer si practicaban alguna creencia religiosa o espiritual, si realizaban algún tipo de meditación y si conocían o habían escuchado anteriormente sobre mindfulness.
Escala de Atención Plena (MAAS: López-Maya, 2014). Este instrumento es la versión en español del Mindful Attention Awareness Scale el cual evalúa la frecuencia con que se experimentan estados de mindfulness en la vida diaria. Es una escala Likert de autoreporte con 15 ítems los cuales deben ser puntuados en un rango de 1 (casi siempre) a 6 (casi nunca). A los participantes se les pide que indiquen que tanto refleja la afirmación del ítem de acuerdo a su experiencia. Puntuaciones más altas reflejan niveles más altos en mindfulness. Los autores de la escala original señalan que los ítems consideran aspectos cognitivos, emocionales, físicos, interpersonales y generales (Brown, & Ryan, 2003) sin embargo, la puntuación total se interpreta como un solo factor. En un estudio donde se utilizó una versión en español con población mexicana mostró tener un coeficiente de alfa de .89 (López-Maya, 2014).

Escala de No Apego (NAS-7). Este instrumento es la versión abreviada de la Non-Attachment Scale (originalmente con 30 ítems) la cual es utilizada para evaluar el no apego en estudiantes y población adulta en general. El no apego es una cualidad subjetiva que se caracteriza por una relativa ausencia de fijación de ideas, imágenes o hacia objetos sensoriales. El no apego es un estado mental ecuánime, flexible y receptivo contrario a un estado mental rígido, ansioso y de aferramiento (Sahdra, Shaver & Brown 2010c). Esta versión es una escala Likert de autoreporte conformada por 7 ítems los cuales deben ser puntuados en un rango de 1 (muy en desacuerdo) a 6 (muy de acuerdo).

A los participantes se les pide seleccionar la opción del ítem que mejor refleja su propia experiencia en este momento de su vida. La versión abreviada en inglés demostró tener buenas propiedades psicométricas en una muestra representativa de la población estadounidense, además de correlacionar positivamente con niveles en mindfulness. Se ha teorizado que el no apego puede ser un mecanismo mediante el cual el mindfulness potencializa los efectos positivos en la vida (Sahdra, Ciarrochi & Parker, 2016). Debido a que no existe una traducción en español de la versión abreviada, hemos utilizado nuestra propia traducción apoyándonos con traductores profesionales. En el análisis de confiabilidad obtuvimos un coeficiente de alfa de .80.

Escala Santa Clara Breve de Compasión (SCBCS). Este instrumento evalúa la compasión asociada a sentimientos y conductas pro sociales. La compasión puede ser entendida como la capacidad de observar el sufrimiento de otros motivado por el deseo de ayudarles a disminuirlo o eliminarlo. La compasión ha sido asociada con mindfulness en tanto este último es visto como la habilidad de notar el sufrimiento de otra persona y permanecer abierto hacia esta experiencia sin sentirse angustiado o distante por esta persona (Pommier 2010). Es una escala Likert de autoreporte conformada por 5 ítems los cuales deben ser puntuados en un rango de 1 (muy en desacuerdo) a 7 (muy de acuerdo).

A los participantes se les pide seleccionar la opción del ítem que mejor refleja su propia experiencia. Los autores de la escala reportan que el instrumento posee buenas propiedades psicométricas (Plante & Mejía 2016). Debido a que no existe una traducción en español hemos utilizado nuestra propia traducción apoyándonos con traductores profesionales. En el análisis de confiabilidad obtuvimos un coeficiente de alfa de .85.

Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés (DASS-21: Daza, Novy, Stanley & Averill, 2002). Este instrumento es la versión abreviada en español de la Depression Anxiety and Stress Scale (originalmente con 42 ítems) la cual es utilizada para evaluar estados psicológicos negativos de depresión, ansiedad y estrés (Lovibond & Lovibond, 1995).

Esta versión es una escala Likert de autoreporte conformada por 21 ítems los cuales deben ser puntuados en un rango de 0 (nunca) a 3 (casi siempre). A los participantes se les pide que indiquen que tanto refleja la afirmación del ítem de acuerdo a su experiencia durante la última semana. La escala a su vez se conforma por tres subescalas que contienen siete ítems cada una para evaluar individualmente las variables. Tanto la puntuación total como la de cada una de las subescalas es utilizada para el análisis. Diferentes estudios han analizado las propiedades psicométricas de este instrumento traducido al español. En uno de ellos realizado con hispanos (Daza, Novy, Stanley & Averill, 2002) se obtuvo un coeficiente de alfa de .96 para el total de la escala. Los coeficientes para las subescalas fueron; depresión α = .93, ansiedad = α .86 y estrés α= .91).

De acuerdo con Lykins & Baer (2009) individuos con experiencia en meditación o que poseen altos niveles de habilidades en mindfulness tendrían menores niveles en síntomas psicológicos negativos que aquellos individuos sin experiencia en meditación o con bajos niveles de habilidades en mindfulness.

Procedimiento

Los participantes se obtuvieron mediante una invitación abierta en línea la cual se compartió en seis diferentes grupos del sitio web Facebook. Dos de estos grupos estaban conformados por instructores, estudiantes y/o practicantes de mindfulness, dos grupos estaban conformados por estudiantes de posgrado y los dos grupos restantes por diversos intereses. Las encuestas fueron aplicadas con el uso de la herramienta Google Forms y fueron completadas por cada participante en una sola sesión la cual finalizaban en un promedio de 20 minutos. Al inicio de la encuesta se informó a los participantes el propósito de esta investigación y se solicitó su consentimiento para usar su información de forma anónima. Ningún participante recibió algún tipo de compensación por su participación. Los datos se recolectaron durante cuatro días en marzo de 2017. Para el análisis estadístico se utilizó la versión 20 del software SPSS.

RESULTADOS

Con el propósito de analizar la relación entre mindfulness, no apego, compasión, depresión, ansiedad y estrés, se realizaron correlaciones entre estas variables utilizando la prueba de Spearman. En la tabla 1 se resumen los datos encontrados.

Tabla 1

Correlación entre las variables mindfulness, no apego, compasión, malestar afectivo general (DASS), estrés, ansiedad, depresión, mindfulness no apego compasión DASS estrés ansiedad

mindfulness no apego compasión DASS estrés ansiedad
no apego .52**  
compasión -.02 .18*        
DASS -.60** -.59** -.08
estrés -.60** -.51** -.05 .89**
ansiedad -.45** -.48** -.03 .83** .66**
depresión -.53** -.55** -.10 .90** .71** .64**

*significancia <.05, **significancia <.01, DASS = malestar afectivo general, tamaño

Se encontró que hay una relación positiva entre mindfulness y no apego (r = .52; p = <.01). No se encontró que haya una relación entre mindfulness y compasión. También se encontró que hay una relación positiva entre el no apego y la compasión (r= .18; p = <.05) aunque con una fuerza débil.

Tanto mindfulness como no apego se relacionaron negativamente con el resultado total de la escala DASS, así como con sus subescalas (depresión, ansiedad y estrés), en todos los casos con coeficientes muy similares y con una significancia de p = <.01. No se encontró que haya una relación entre la compasión y la escala DASS ni con sus subescalas (depresión, ansiedad y estrés).

La escala DASS y sus subescalas (depresión, ansiedad y estrés), mostraron tener todas entre sí, una relación positiva en todos los casos con una significancia de p = <.01.

Al comparar los grupos entre quienes reportaron ser practicantes de algún tipo de meditación y los que no, se encontraron diferencias en el estrés (chi-cuadrado = 6.278, p = .043) y en la compasión (chi-cuadrado = 9.812, p = .007). No se encontraron diferencias en el no apego ni en el resto de las variables.

Al comparar las variables por grupos de edades igual o menor a la media y mayores a la media, se encontró diferencia solo en el no apego (z = -3.170, p = .002), siendo mayor el no apego en el grupo de mayor edad.

En la comparación por sexo se obtuvieron diferencias solo en la compasión (z = -2.379, p = 017), siendo mayor en las mujeres. En practicantes de alguna creencia religiosa o espiritual se encontraron diferencias también solo en la compasión, siendo mayor en los sí practican alguna creencia espiritual. (chi-cuadrado = 10.158, p = .006). No se encontró diferencias en quienes trabajaban o no, ni tampoco en quienes estudiaban o no.

CONCLUSIONES

De acuerdo con los resultados podemos observar que en efecto existe una asociación entre mindfulness y el no apego. Esto tiene sentido conforme a la teoría revisada ya que ambos conceptos comparten elementos similares.

Debido al diseño de este estudio no podemos explicar cuál es el mecanismo mediante el cual mindfulness puede influir sobre el no apego y viceversa, sin embargo, podemos sugerir una explicación conforme a la teoría revisada.
Consideramos que como mindfulness aumenta la capacidad para evitar los extremos de la identificación y la sobreidentificación respecto a los propios pensamientos y sensaciones, se promueve la capacidad mental de no necesitar aferrarse a esos fenómenos cognitivos, aumentando el no apego. Del mismo modo, el no apego podría influir sobre mindfulness, ya que, al disponer de mayor flexibilidad mental, mayor será la capacidad para mantener la atención en el momento presente, independiente de si la atención se enfoca en estímulos agradables o desagradables.

Si bien los programas de mindfulness como el MBSR o la terapia cognitiva basada en mindfulness pueden influir en aumentar la capacidad de no apego, solo lo hacen de forma indirecta. Por lo tanto, consideramos recomendable agregar técnicas de meditación enfocadas específicamente hacia el cultivo del no apego dentro de los programas basados en mindfulness. Esto sería beneficioso, pues como se muestra en los resultados, tanto el no apego como mindfulness se relaciona negativamente con depresión, ansiedad y estrés. Resultados similares se han encontrado en otros estudios (Sahdra, Ciarrochi, & Parker, 2016).

Llama la atención que al comparar el no apego por grupos de edad, aquellos que tenían edad por encima de la media, mostraron tener puntajes más altos. Tal pareciera ser que las experiencias acumuladas con el paso del tiempo, como el hecho de tener que separarse de seres queridos o reconocer la transitoriedad de los propios deseos, situaciones y demás objetos, pueden influir indirectamente en el desarrollo del no apego.

También encontramos que hay una asociación entre el no apego y la compasión. Esto es coherente con la definición propuesta por Feldman y Kuyken (2011), en la que señalan que uno de los elementos de la compasión es la capacidad de afrontar el dolor con ecuanimidad. Igualmente tiene sentido con la escuela madhyamika-prasangika del budismo mahayana. En este sistema de enseñanzas, la compasión es una mente que observa el sufrimiento de los demás seres sintientes y desea liberarlos de este último, al mismo tiempo que comprende que el sufrimiento depende de causas y condiciones que cambian a cada momento. Por lo tanto, el practicante de este tipo de compasión desea aliviar el sufrimiento, pero sin aferrarse a este (Gyatso, 1995).

Es interesante el hecho de que no encontráramos una relación entre compasión y mindfulness, considerando que diferentes investigaciones han demostrado la existencia de una asociación entre autocompasión y mindfulness (Birnie, Speca & Carlson, 2010). Sin embargo, como revisamos en la teoría, en la autocompasión se busca eliminar principalmente el sufrimiento de uno mismo, mientras que en la compasión el de los otros. Creemos que estos resultados son debido a que la práctica del mindfulness clínico o secular, no tiene por objetivo el aliviar el sufrimiento de los demás, sino que se enfoca principalmente en aliviar el propio dolor. Si bien mindfulness influye en el no apego, cuando no está ligado con una práctica espiritual, no necesariamente influye en el desarrollo de la compasión hacia los demás.

Usualmente el deseo desinteresado de estimar y ayudar a otros seres, está ligado con una práctica espiritual. Esto concuerda con los datos obtenidos al comparar la compasión entre quienes practicaban algún tipo de creencias espiritual y los que no, ya que en los practicantes la compasión fue mayor.

Otro hecho interesante es que no encontramos diferencias en los niveles de mindfulness entre quienes reportaron realizar algún tipo de meditación y los que no. Suponemos que esto se debe al hecho de que no recolectamos información respecto a la frecuencia ni la dosis empleada por los practicantes de meditación. Sin embargo, encontramos puntajes más altos de compasión en los mediatores, y como era de esperase, menores niveles de estrés.
En resumen, existe una relación positiva entre el mindfulness y el no apego. También encontramos que mayores niveles de mindfulness y no apego, se asocian con menores niveles en depresión, ansiedad y estrés. Hay una relación positiva entre la compasión y el no apego. La compasión parece ser mayor en quienes practican algún tipo de creencia espiritual, y el no apego puede aumentar conforme a una mayor edad. Pareciera ser que el mindfulness influye en el desarrollo del no apego, pero no necesariamente para cultivar compasión hacia otros.

Recomendaciones

Sugerimos usar muestras más amplias en futuras investigaciones. También, incluir en la recolección de los datos, cuál es el tipo de meditación que practican los participantes, así como su frecuencia (cada cuando) y dosis (cuanto medita en promedio por sesión). En este estudio utilizamos una escala de compasión compuesta por solo 5 ítems, por lo que recomendamos usar instrumentos un poco más extensos que midan diferentes factores de la compasión y aplicar instrumentos de autocompasión para comparar las diferencias entre estas dos variables y su relación con la práctica de mindfulness.

Recomendamos seguir investigando cual es la relación entre la compasión y estados afectivos negativos, considerando el tamaño del efecto y utilizar los puntos de corte en caso de que los instrumentos los posean para buscar si existe una significancia clínica.

 


REFERENCIAS

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Birnie, K., Speca, M., & Carlson, L. E. (2010). Exploring Self-compassion and Empathy in the Context of Mindfulness-based Stress Reduction (MBSR). Stress and Health, 26, 359–371. http://doi.org/10.1002/smi.1305

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Escrito por

Raziel Tovar

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